Tarde o temprano tenía que llegar. El primer golpe de la soledad es como un directo de izquierda qué te suele pillar desprevenido, mandándote a la lona. Estaba preparado. Sabía que sólo era cuestión de tiempo. No es de extrañar que haya llegado justo ahora, después de 9 días seguidos de mala meteo. Los cinco días de tormenta en las Smoky Montains, otros dos abriendo huella en la nieve profunda, sumado a la tremenda tromba de agua de ayer, han conseguido que me sienta nostálgico. En esta partida de larga duración entre los Apalaches y yo, ellos juegan sus cartas y saben que la soledad puede ser el mayor de los problemas a los que me enfrento.

No obstante, estaba preparado para que llegara y no me ha afectado demasiado. Sólo unas horas en las que me he sentido un poco meditabundo. Algunas preguntas de respuesta difícil. Como si pensar en recorrer un país a pie tuviera demasiado sentido. Divagaciones…

Un buen marinero debe saber navegar todo tipo de mares y en este océano de árboles sé que tengo que mantener la calma. Me viene a la mente la frase del célebre andinista chileno Alejandro Izquierdo… “cuando sientas la soledad cósmica del viajero infatigable no la rechaces, hazte amigo de ella y te engrandecerá”.

En eso andamos…

www.elretodelosapalaches.com

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