Apenas llevo unos días caminando sobre los Apalaches y ya ha sido suficiente para que me dé cuenta de que me he metido en un lío de primer orden. Otras travesías mucho más exigentes en el sentido técnico me hicieron pensar que esto sólo trataba de caminar, de poner un pie delante de otro. La dimensión de lo que me queda por recorrer me provoca escalofríos y me hace recordar como la vida se ocupa de enviarnos pequeñas lecciones de humildad desde que tenemos uso de razón hasta el día de nuestra muerte…

De pequeños estas lecciones pueden estar simbolizadas por el grandullón que nos da un puñetazo y nos avergüenza delante de los amigos, más adelante pueden ser las experiencias amorosas o nuestro nivel académico frente a los compañeros, y ya de adultos las condiciones profesionales o los proyectos personales en los que nos tenemos que enfrentar a dificultades con frecuencia complicadas de solventar. El caso es que a menudo tenemos que ponernos frente a nuestras limitaciones y tomar una decisión acerca de qué hacer con ellas.

Para mí los Apalaches son mucho más que un reto profesional o personal. Se están convirtiendo en la expresión material de mis debilidades y a la vez en una oportunidad perfecta para pelear contra ellas y llevar cada día un poco más allá mis límites. Quizá un punto de soberbia me hizo pensar que no sería tan difícil, pero precisamente en ello radica la mayor de las lecciones. El compromiso debe ser ante todo con uno mismo y hay una parte de mí que se niega a fracasar si no hay una razón de peso para ello.

Es así de sencillo: yo me he metido en esto y yo debo sacarlo adelante…

www.elretodelosapalaches.com

error: Content is protected !!

Pin It on Pinterest