Las cifras son una entelequia. Creo que es algo de lo que no cabe la menor duda. Quien inventó el metro podría haberle dado cualquier otra medida diferente y ahora nada de lo que nos rodea sería igual. Las distancias que nos separan serían otras, la altura de las montañas cambiaría y las medidas de tiempo nos harían enloquecer.

Quizá por ello, a medida que he ido avanzando por el Sendero de los Apalaches he perdido parte de la atención hacia las cifras que al principio se me antojaban objetivos irrenunciables. Aún recuerdo la milla cien pintada en el suelo, o el día que superé los 500 km.

Seguramente, ese desapego por los momentos clave de la expedición tiene que ver con el hecho de que las medidas aquí y en nuestro país son diferentes. Necesito una calculadora para saber cuándo cruzo una determinada línea numérica. Así, el km mil, recién superado, no es si no la milla 622. No suena tan mítico, verdad?Para colmo de males, superar el kilómetro mil solamente significa que me faltan otros 2524. La cosa empeora…

No obstante, y para ser justos, hay que reconocer que caminar mil km a pie en cualquier parte del mundo no es tarea para mentes débiles y hacerlo en los Apalaches y en solitario, se me antoja un logro que, visto en perspectiva, debe reforzarme para seguir peleando por un sueño que todavía va a exigir una larga espera.

www.elretodelosapalaches.com

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